El excongresista Germán Olano Becerra, uno de los testigos estelares en el expediente del carrusel de la contratación en Bogotá, prendió su ventilador desde el año pasado para desenmascarar a sus antiguos socios. Pero luego lo invadió el miedo. La filtración de sus declaraciones y los acuerdos a los que habÃa llegado con la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia lo sumieron en una gran preocupación por su seguridad y la de su familia.
Sobre todo, por la posibilidad de que todos contra quienes lanzó su dedo acusador intentaran obstruir a la justicia, tergiversaran sus testimonios y lo enlodaran más en el escandaloso desfalco al Distrito.El excongresista Germán Olano Becerra, uno de los testigos estelares en el expediente del carrusel de la contratación en Bogotá, prendió su ventilador desde el año pasado para desenmascarar a sus antiguos socios. Pero luego lo invadió el miedo. La filtración de sus declaraciones y los acuerdos a los que habÃa llegado con la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia lo sumieron en una gran preocupación por su seguridad y la de su familia. Sobre todo, por la posibilidad de que todos contra quienes lanzó su dedo acusador intentaran obstruir a la justicia, tergiversaran sus testimonios y lo enlodaran más en el escandaloso desfalco al Distrito.
Por eso dejó constancia ante la Corte Suprema de Justicia de las intimidaciones de las que fue objeto para silenciarlo a toda costa. Los señalamientos que hizo durante su declaración apuntaron directamente a cuatro personajes: el abogado e interventor Manuel Sánchez; el concejal de Bogotá por el Partido de la U Orlando Parada; Carlos Lizcano, gerente del Hospital Meissen, y el contratista Julio Gómez, otro de los que hoy negocia con la justicia una reducción de pena. Según dijo, ellos fueron los primeros en acceder a las copias de sus declaraciones. Entonces empezaron las intimidaciones.
Lo primero que denunció es que el abogado Manuel Sánchez —investigado por el carrusel de la salud— fue quien obtuvo el expediente de todo lo que le habÃa confesado Olano a la justicia. Sánchez, de acuerdo con el excongresista, luego compartió esos documentos reservados de la Corte Suprema con el gerente del Hospital Meissen, Carlos Lizcano, y con el contratista Julio Gómez. Los tres habÃan sido mencionados como fichas de la burocracia manejada por los hermanos Samuel e Iván Moreno en el carrusel de la salud del Distrito. Por estos hechos la FiscalÃa inició esta semana sendas investigaciones.