La vida de Claudia (Angie Cepeda) -una mujer atractiva, dueña de una vinoteca en el centro de Madrid, casada y con un hijo- no puede ser más perfecta, o eso parece, porque Pablo (Quim Gutiérrez), su amante, ha decidido que está harto de ser solamente eso: su amante, y la ha dejado por Elena (Miren Ibarguren); Claudia no está dispuesta a dejarle escapar, así que con la ayuda de su hermana Mónica (Juana Acosta), organiza un plan para recuperar a su chico.
La película fue rodada entre la ciudad de Madrid (al comienzo del film) y diferentes localizaciones de la isla de Tenerife, en el Archipiélago Canario, algo positivo para la isla, ya que es una estupenda manera para promocionar sus pueblos y paisajes para todo aquel que no la conozca.
David Serrano comienza la historia con una escena musical protagonizada por el personaje de Claudia, que va al encuentro de su amante para suplicarle que vuelva con ella. Desde ese primer momento, el director juega con los personajes y, a través de una banda sonora bastante peculiar y bailes que intercala en ciertos momentos de la historia, hace un guiño al espectador despertando su risa.


